Las jornadas del 7D y del 8N.- "Es esencial para el funcionamiento democrático de la sociedad que un grupo monopólico no tenga el control del poder, de modo que tanto el antagonismo como la paridad entre los grupos en la gestión del conflicto deben estar presentes".

La oposición y los medios.- "Siempre que la oposición en términos del sistema de partidos se desdibuja, la lucha por el poder tiende a desplazarse hacia otros sectores. Efectivamente los medios están funcionando como la forma de reconstrucción de una oposición política. En el presente caso la cuestión de la ley de medios es vital porque la oposición política de los partidos es muy débil. De modo que la arena de la oposición política se desplaza a esa área".

La conflictividad.-
"Hubo en los últimos años momentos de mayor conflictividad y momentos de mayor consenso. En 2008 con el conflicto del campo hubo un momento de gran conflictividad; sin embargo dos años después el proceso político se había revertido enteramente. Esto es lo que Gramsci llamaba una guerra de posiciones y va a haber momentos de alto y de bajo, lo importante es saber llevar una línea coherente a pesar de esos altibajos".

Del "que se vayan todos" al fervor.- "Lenin decía que hacer política es caminar entre precipicios. Hacer política es de alguna manera tratar de mediar entre tensiones de distinto estilo; la tendencia redistribucionista del ingreso es muy importante pero al mismo tiempo la necesidad de invertir en las industrias básicas del país es también importante y cuando la torta no es infinita y hay que dividirla con algún criterio es cuando entra el momento político de la negociación, de la interacción entre varios sectores".

El rol del sindicalismo.- "El sindicalismo ha sido en Argentina un factor de progreso, pero no es el único. Un sindicalismo puramente corporativo que defiende sólo intereses sectoriales no contribuye al desarrollo de un nuevo tipo de país. Gramsci hacía la distinción entre lo que llamaba la clase corporativa y la clase hegemónica. Un sindicalismo hegemónico se compromete con un proceso de cambio a largo plazo. Un sindicalismo es factor de progreso en el sentido de que tiende a una redistribución del ingreso y les da una cierta consistencia a las demandas populares. Por otro lado, si esta tendencia va más allá de las necesidades básicas de largo plazo del país, el sindicalismo puede volverse un factor corporativo de freno y yo creo que de alguna manera las divisiones en la CGT están representando hoy día esas opciones".

La intelectualidad y el peronismo.- "En el campo cultural se están haciendo avances sumamente valiosos. La cultura argentina está pasando por uno de sus mejores momentos. Yo eso lo veo en el exterior; yo vivo en Europa y la presencia cultural del país es algo notable, y además hoy se da algo que no se daba en los años 40. En esos años la intelectualidad en su conjunto estaba en contra del peronismo. Hoy esto no se da de la misma manera; hay muchísimos sectores -yo diría mayoritarios- que están apoyando el modelo que se implementa en el país".

Cambios en la cultura nacional.- "La obra de un pensador como Jorge Abelardo Ramos en los años 50 o 60 pertenecía absolutamente a los márgenes de la cultura nacional. Hoy hay un reconocimiento mayor a su obra, incluso hay premios con su nombre y una serie de otras figuras como Scalabrini Ortiz, como Puiggrós, como Jauretche, que están empezando a ser valoradas de una manera nueva. O sea que hay un cambio de tónica muy grande con respecto a aquello que se valora dentro de la tradición nacional".

Sin problemas con Julio Roca.- "El mismo Jorge Abelardo Ramos era gran defensor del roquismo y hay mucha gente de la tradición nacional que lo ve de esta manera. El gran problema no fue el roquismo, sino el mitrismo; y la Liga de los Gobernadores y la federalización de Buenos Aires en el 80 son avances populares considerables. O sea que yo no creo que a Roca se lo esté desdeñando; en todo caso no lo desdeño yo en lo más mínimo".